Archivo para abril 2010

Feria del Libro 2010

30 abril, 2010

 

*Feria del libro Del 21 de abril al 10 de mayo

Pabellón: Azul, Calle: 18, Stand: 527 

La Oficina Municipal de Letras participa con un puesto propio en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (en el predio La Rural). Desde 2004 participamos en esta exposición de manera ininterrumpida; este año se trata del Puesto Nº 527, ubicado en el Pabellón Azul, Sector Magenta. Allí se exponen y venden libros de autores del distrito. Horarios de funcionamiento de la feria: domingo a jueves: 14 a 22; viernes, sábados y vísperas de feriado: 14 a 23

Busca mi libro TA TE TÍ de cuentos y poesías

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TALLER LITERARIO ARA NIÑOS Y JÓVENES

29 abril, 2010

 

                     Taller literario para niños
 
Narrativa, poesía. Modalidad: Grupal, individual 
Leemos, escribimos y analizamos nuestras obras y la de otros autores. Jugamos con consignas, creamos mundos, personajes. Nos convertimos en críticos y en correctores de nuestros escritos. Aprendemos a crear nuestro Currículum Literario y nuestro propio libro. Participamos en concursos literarios y en eventos culturales. 
  
En el camino

 

Te acompaño en el camino de la escritura. Abramos la puerta a la creatividad.

Silvana D’Antoni, escritora, Coordinadora de Talleres Literarios egresada del curso de Coordinadores de Talleres Literarios de la Municipalidad de Tres de Febrero.

Creadora del Proyecto “Leemos aunque haga frío”, que consistió en la reconstrucción de la Biblioteca de Base Esperanza en Antártida Argentina.

Egresada de APTRA – Guión para televisión, radio y cine. Coordinadora de Talleres para niños en escuelas del Gran Bs. As.

Escritora de cuento y poesía Infantil. Creadora del Proyecto “Nos contamos historias” intercambio de correspondencia con cuentos y poesías con niños de Escuelas de Costa Rica. Participación en Feria del Libro (Bs. As. Argentina) Años :2005-2005-2008-2009-2010

Ver más en: silvanadantoni.wordpress.com

Cel. 15-5176-5468
silvanadantoni@yahoo.com.ar

Lluvia

25 abril, 2010

Imagina que llueven caramelos. ¿Qué otras cosas podrían caer del cielo?

Cacuy y el lagarto

20 abril, 2010

Esta es una historia diferente a otras historias. Si pensás que el príncipe o que el héroe salva a una princesa y lucha contra los malos, no sigas leyéndola. Pero si crees que la lectura nos enseña y nos ayuda a ser mejores personas, seguí adelante y no te pierdas ni un renglón, podés llegar a sorprenderte…

Patricio vivía en la provincia de Santiago del Estero, en el centro de nuestro país. Era un chico de pelo oscuro, de ojos grandes, redondos y brillantes, y tenía la piel curtida por el sol. Pero Patricio tenía la mirada triste, una mirada con nubecitas.

Santiago del Estero era un lugar de mucho calor. Un lugar donde las sierras se levantaban desde una llanura con suelos secos y resquebrajados.

Patricio no tenía amigos, el pueblo era muy pequeño y casi sin chicos.

Los pocos chicos del lugar le tenían miedo. Decían que Patricio había perdido a su hermana en el monte, que la había dejado sola en aquel lugar, y que desde ese día, Cacuy andaba de árbol en árbol llorando por el abandono de Patricio, su hermano.

Si no conoces la leyenda te la cuento: La leyenda dice que dos hermanos se llevaban mal. El niño era tolerante y bueno con su hermana pero ella le demostraba todo lo contrario. Cuando él quería jugar su hermana estaba ocupada, cuando le pedía prestado los juguetes no se los dejaba tocar.

Un día el niño, cansado de ella, la hizo subir a un árbol para que bajara miel de un panal. La niña entusiasmada subió. Cuando estaba en lo alto la abandonó en el monte. La niña quedó trepada a un árbol suplicándole que regresara, pero el niño la dejó allí arriba. Entonces ella se convirtió en un pájaro, Cacuy, y desde entonces llora buscando a su hermano.

Los chacareros creían mucho en las leyendas y cuando la hermana de Patricio desapareció, la gente comenzó a decir que los hermanos se habían peleado y que ella se había convertido en Cacuy, que ahora lloraba de árbol en árbol buscando a su hermano.

Esto hizo que Patricio se sintiera más solo y más triste todavía, él no la había abandonado, el monte era grande y seguramente se había perdido. Pero su hermana nunca apareció. Sus padres estaban ocupados con las siembras y también muy tristes por la pérdida de su hija. Entonces Patricio se buscó otros amigos. Se fue al monte y se encontró con zorros, monos y tortugas. Y se pasó las tardes calurosas acompañado de los animales. Los monos se le acercaron enseguida y los zorros, bastantes desconfiados, lo miraron siempre desde lejos. Los armadillos se acostumbraron a Patricio y cuando el niño llegaba al monte con los pedazos de pan que había juntado, aparecían caminando despacito y perezosos, pero dispuestos a comer lo que él les traía. Así pasaron las horas, los días, las semanas, y más animales se unieron a aquellas reuniones. Tapires, guanacos y osos hormigueros, que lo veían llegar y se acercaban al niño. Pecaríes, flamencos y loros barranqueros también. Él se sentía muy feliz en compañía de aquellos amigos.

Hasta que un atardecer, Patricio decidió no volver a su casa. Sus padres estaban muy ocupados y creyeron que iba a volver cuando se hiciera de noche. Pero no volvió. Los más viejos del lugar lo buscaron, pero eran tan viejos que estaban cansados y esperaron a que el niño regresara.

Los chacareros pensaban que Cacuy había aparecido en los sembradíos por culpa de Patricio. ¡Vamos a perder las cosechas! Eso era lo único que se escuchaba en los campos. ¿Qué podía hacer él? Su hermana había desaparecido, pero él nunca había escuchado ni visto a Cacuy, el pájaro que lloraba de árbol en árbol.

¿Debía volver a casa? Se preguntaba el niño cuando oscurecía y después aparecía las lechuzas y armaban tal alboroto que enseguida se olvidaba de su familia.

Patricio empezó a comer frutos, raíces y aquello que comían sus amigos. Con el tiempo empezó a imitarlos en todo, ahora dormía la siesta como los monos, andaba por la tierra como las tortugas y cuando quería hablar chillaba como los loros. Y como los flamencos se metía en el agua y se quedaba esperando que pasara algún pez para atraparlo.

Esa tardecita Patricio tenía mucho sueño, estaba cansado. Había estado corriendo detrás de los cuises y se recostó debajo de un algarrobo, cerca de la laguna. Apoyó su cabeza en el caparazón de una tortuga y se tiró boca arriba mirando el cielo.

La lechuza vio el movimiento de las matas y movió sus alas con fuerza, pero Patricio ya estaba dormido. Los lagartos se acercaron a paso lento buscando la sombra, y se encontraron con el niño, que dormía al pie del árbol. Del lado de la laguna comenzaron a salir otros, y más lagartos aparecieron por entre las plantas. Los lagartos caminaron hacia él, con sus panzas frías, sus cuerpos de color pardo negruzco y sus patas provistas de fuertes uñas.

Los chacareros recuerdan la leyenda del pájaro y también a Patricio, el chico de ojos grandes, redondos y brillantes.

Los chacareros ya no escuchan más a Cacuy pero ahora están preocupados, y se extrañan, se preguntan… ¿Por qué ese lagarto de ojos tristes anda dando vueltas por las cosechas? ¿Por qué anda acercándose a la gente? ¿Por qué el lagarto abandonó el monte?

FIN

MI MENSAJE: No creas que si te sientes alejado de tus padres vas a convertirte en un lagarto. Los padres a veces están muy ocupados trabajando. Si no lo hicieran no podrías estudiar, ni tener juguetes, ni dormir en una cama limpia y calentita. Acércate a ellos, forma parte de tu familia. Ayuda a tus padres, acomoda tu cuarto, haz la tarea todos los días. Diles que te lleven a pasear, aunque sea a la plaza o a caminar. Nunca te des por vencido, ellos están para cuidarte, para verte crecer.